Alberto Nájar
BBC Mundo, México
Alberto Nájar
BBC Mundo, México
Algunos de los más buscados son conocidos por el alias y no por su nombre real.
Recientemente, la Policía Federal de México realizó un operativo para capturar a La Tuta, líder de La Familia, pero en su lugar arrestó a La Troca y de paso detuvo también a La Cuchara.
Una forma extraña de describir un operativo policíaco, pero que en México no suena raro.
Y es que según académicos, periodistas y escritores, los sobrenombres de narcotraficantes forman parte del lenguaje cotidiano y la cultura popular. De hecho, algunos de los más buscados por las autoridades son conocidos sobre todo por el alias y no por su nombre real, como sucede con El Lazca, líder de Los Zetas.El uso de apodos es común en México, pero entre los traficantes a menudo también es un mensaje. "Es parte de la intimidación. Yo conozco a uno que le dicen La Muerte, y en el nombre lleva la fama", explicó el escritor Elmer Mendoza en conversación con BBC Mundo.Es parte de la intimidación. Yo conozco a uno que le dicen La Muerte, y en el nombre lleva la fama
Elmer Mendoza, escritor
El Policharro, El Robachivas, Tony Tormenta, El Más Loco, La Perra, El Macho Prieto, El Güero Taco, El Kitty, La Tigra, La Barbie, El Caramuela, Tony La Mentira…
Son algunos sobrenombres de narcotraficantes mexicanos, y casi todos son un orgullo para sus portadores, aseguró Mendoza.
De acuerdo con el investigador José Manuel Valenzuela, del Colegio de la Frontera, muchos apodos provienen desde niños, pero otros son muestra de poder y ascenso dentro de las organizaciones. "Hay casos que denotan una característica de ferocidad, de arrojo, y eso lo ganan a partir de la acción", dijo.Un ejemplo sería Manuel Salcido, El Cochiloco, asesinado en 1991, y quien se ganó el apodo por su extrema violencia.Hay narcos cuyos apodos denotan una característica de ferocidad y de arrojo.
En Sinaloa, en el noroeste de México, se llama chaca a una persona destacada, con muchos años de experiencia, explicó el escritor.
Y en el caso del narcotráfico mexicano, el sobrenombre está relacionado con personajes considerados leyendas.
Un chaca fue El Señor de los Cielos, Amado Carrillo, quien se ganó el sobrenombre porque estableció un puente aéreo desde Colombia a Estados Unidos para transportar cocaína. Otro caso es el Jefe de Jefes, Miguel Félix Gallardo, quien en la década de los 80 controló prácticamente todo el tráfico de drogas por México, según informes de la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA por sus siglas en inglés). Y más recientemente, El Señor de los Caballos, Edelio Falcón, asesinado en 2003 y a quien le gustaba organizar carreras en su rancho; o El Niño de Oro, el hermano menor de Amado Carrillo.Las historias asociadas a estos sobrenombres motivan a los jóvenes sicarios y quienes ingresan a las filas del narcotráfico, dijo Mendoza. "La mayoría de ellos vienen de barrios y pueblos bravos donde todos deben tener un distintivo, y ése es el apodo".Algunos sobrenombres parecen inofensivos, pero quienes los usan están lejos de serlo.
Es como los futbolistas, en México y en otros países se les conoce más por un seudónimo que por el nombre completo
Jorge Fernández, periodista
Es el caso de El Abulón, un molusco propio de las playas de Baja California, al norte de México. Quien lo utilizaba, Medardo León, fue uno de los sicarios más crueles del Cartel de Tijuana.
O El Pozolero, quien confesó haber deshecho en ácido a 300 personas. La banda de Los Zetas, formada en su inicio por ex militares, asigna a sus integrantes una letra y un número como identificación.Pero hay sicarios que cambian su apodo, lo que es interpretado como un símbolo de ascenso dentro de la banda, según datos de la Procuraduría General de la República. Así ocurrió con El Amarillo y El Cachetes, quienes organizaban las operaciones del grupo en Guatemala hasta que fueron detenidos, según datos del Servicio de Análisis e Información Antinarcóticos (SAIA).Hay sicarios que cambian su apodo, lo que es interpretado como un símbolo de ascenso.
La práctica de usar sobrenombres no es exclusiva de los traficantes mexicanos, recordó el periodista Jorge Fernández, especialista en narcotráfico.
"Es como los futbolistas, en México y en otros países se les conoce más por un seudónimo que por el nombre completo", dijo.
Así, por ejemplo, en El Salvador existe una banda conocida como Los Perrones, formada por empresarios vinculados al tráfico de drogas. La policía de Guatemala busca a El Taquero, y en Panamá las autoridades buscan a El Boa, contacto de los traficantes colombianos El Becerro, El Negro Acacio, Malicia y Sílver, señalados por el gobierno de Colombia como integrantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC).Mas sobre la perspectiva extranjera de la artesanía mexicana
The colorful vase in your grandma’s living room is not just a decorative accessory for you to hide your Halloween candy in, but an intricate form of art right out of the 1600′s. Originally from the Spaniards, this organic piece of ethnic history still lives on today. Many bowls, jars, tiles, and even little shelf accessory chickens are of Talavera origin. But don’t be fooled, anything beautiful is likely to be intimidated.
Photo by: chrissy575
Majolica pottery was brought to Mexico in the 1600′s by the Spanish during the colonial period. The ceramic became popular and highly produced in Puebla because of their fine clays, and the demand for tiles for the newly built churches and monestaries in Puebla and the nearby cities. The golden age of this art form was from 1650-1750, and the Mexicans distinctly named it “Talavera Poblana” to separate it from the Spain origination. The Mexican are said to have learned some of their techniques from the Chinese and Italian. The same creative techniques are used today as they were in the 1600′s.
Talavera is a creamy, white clay made from a type of majolica earthenware. The firing process causes the outside to appear slightly porous, and the raised edges around the designs are to assist in the hand-painted detailing of the piece. The pottery must be formed on a potter’s wheel, or molded by hand. The pieces that appear to have been through a plastic mold are not of authentic 1600′s quality.
The bright colors are not of paint, but of mineral pigments, though not limited in any way. The mineral colors are of bold vibrancy, seeming to represent a box of children’s crayons. Pinks and turquoises, and other mixed colors are possible, but very rare, for they are harder to make. You will most likely find the general palettes of blue, red, green, and yellow.Photo by: macsurak
As mentioned, talavera pottery is still being produced today, and it’s rarity makes it a popular subject for con-artists. So how do you tell apart the real thing from Play-doh? First of all, this clay is fairly thick, and cannot be poured into a mold. You should be able to find slight, distinct markings where a person’s hand was used, no talavera piece is uniform in perfection. Also remember to look for the little tiny pores, this clay is very natural. Of course, the paint is second most important. Remember we mentioned the mineral colors, they will appear slightly transparent at first, almost like stained glass. Most original Mexican pieces are very bright, usually of solid reds, blues, and yellows such as the tiles of the Mexican Embassy.
The most important feature of authenticity is the little mark on the bottom. Real pottery will usually have the artists name, followed by “Puebla” or “Talavera.” Puebla is a state in Mexico, and is your best bet for verification. Some other regions in the Talavera zone are Cholula, and Tecali. But since anyone can carve something onto the bottom of clay, keep your eyes peeled for the other details. Perfect, flat pots are probably worth about as much as your left shoe.Photo by: davidden
La empresa boliviana Organización Social para la Industrialización de la Coca (Ospicoca) inició la venta masiva de su bebida energética "Coca Colla", producida con extracto de hoja de coca, informó una fuente de esa compañía.
La iniciativa privada cuenta con el apoyo del gobierno del presidente Evo Morales.
"Esta es una iniciativa privada que se está trabajando para ser una alternativa de producción en Bolivia, es una iniciativa muy saludable, porque tiene que ver con la industrialización y comercialización de la hoja de coca", afirmó el ministro boliviano de Desarrollo Rural, Víctor Hugo Vásquez, durante un acto público realizado ayer en La Paz.
Video: La nueva bebida energética de Bolivia
Elección del nombre. "La coca es nuestra, la coca es producción boliviana y mayormente se produce en el Collasuyo", dijo el presidente de Ospicoca, Víctor Ledezma Fuentes al justificar el nombre de la bebida.
El Collasuyo era el nombre de la región andina del continente que usaban los pueblos indígenas antes de la colonia española y hoy en Bolivia sirve para identificar a los habitantes aimaras y quechuas del occidente boliviano.
Venta. La "Coca Colla" es distribuida como "energizante" en botellas de plástico de medio litro, a un precio de 10 bolivianos (1,4 dólares) por unidad.
El lunes pasado comenzaron a distribuirse unas 12.000 botellas. Ya se pueden adquirir en las ciudades de La Paz, Santa Cruz y Cochabama.
Agencias AFP, AP y EFE
La vida de los narcotraficantes resulta para muchos una verdadera fascinación, y la música que habla de ellos goza de una amplia audiencia y difusión.
El corrido [forma musical y literaria popular] que es un recuento de la historia y sucesos del momento, se transformó de acuerdo con varios investigadores, con el término de narcocorrido. Los corridos de mujeres infieles, hombres valientes y caballos ganadores, quedó un tanto en el olvido.
El narcocorrido es la música de hoy. Cada vez son más los intérpretes de este género. Sus seguidores se suman por miles y las ganancias son millonarias.
Para muchos, el narcocorrido es más que un género musical. Es la crónica de lo que pasa a diario en México y que las autoridades no quieren decir."El narcocorrido es mucho más que la exposición de un género musical o un problema contemporáneo. Es en realidad un viaje, con todos sus matices, al mundo social y cultural de la historia de México", así describió el fenómeno Guillermo Hernández. Sus palabras fueron expuestas en el 2002 tras la publicación del libro ‘Narcocorrido: A Journey into the Music of Drugs, Guns, and Guerrillas’, escrito por Elijah Wald. Hernández, fallecido en el 2006, fue director del Centro de Investigación de Estudios Chicanos de la Universidad del Sur de California (UCLA).
Para el escritor y dramaturgo sinaloense Élmer Mendoza, autor de Balas perdidas [ novela que narra el tema de narcotráfico], esa vida suntuosa de los líderes del narcotráfico, se ha convertido en un atractivo para muchos, especialmente para los jóvenes, aunque no se dediquen o quieran ser narcotraficantes.
Aunque el tema del narcotráfico había sido incluido en los corridos desde la década del 20, se trataba más bien de historias ficticias.
El narcocorrido rompió la regla de la prudencia.
Juan Carlos Ramírez Pimienta, profesor de la Universidad Estatal de San Diego, campus Imperial Valley, e investigador social y experto en el fenómeno musical, explicó que el corrido como tal surgió en México a finales del siglo XIX, con historias que narraban el desempeño de los traficantes, pero no de drogas sino de textiles o alcohol.
Sin embargo, Antonio Avitia Hernández, doctor en humanidades, investigador e historiador del corrido, radicado en la Ciudad de México, explicó que hay varias vertientes y una de ellas es que los indígenas en la época de la colonia componían en octosilábico [particularidad del corrido].
Ambos expertos coincidieron en que en el movimiento de Independencia, la Revolución Mexicana, las revueltas religiosas y los problemas con caciques; las historias fueron más épicas y fue durante esos movimientos sociales, que se dieron a conocer de boca a oído los corridos."En hojas sueltas, porque era la única manera, no se grababan", dijo Avitia Hernández, quien señaló que el primer corrido que se conoce como tal, es Las mañanas de Hidalgo.
De la escritura de esos corridos y de las composiciones hechas en otras décadas como el 20, 30 y hasta del 80, queda muy poco. Lo que sí está muy presente es la fascinación de las audiencias por el narcotráfico y la violencia, lo que ha dado pie a las composiciones que ahora se definen como narcocorridos.
Los crímenes de artistas como el cantautor de narcocorridos Valentín Elizalde, conocido como ‘El Gallo de Oro", asesinado en noviembre de 2006 o de Sergio Gómez, vocalista de K-Paz de la Sierra, ejecutado en diciembre de 2007, entre otros, han generado gran interés a nivel nacional e internacional. Ellos son parte de una veintena de artistas que han sido supuestamente asesinados, por el tipo de temas que cantan o su relación con el narcotráfico.
Ninguna de estas versiones han sido confirmadas por las autoridades mexicanas, tampoco se han esclarecido sus asesinatos. Lo cierto es que los ataques continúan y nadie tiene una explicación clara de por qué. Los atentados más recientes fueron a los cantantes Gerardo Ortiz y José Angel Ledezma, "El Coyote".
El domingo 20, Ortiz sufrió un segundo atentado en Colima, México en el que su representante, Ramiro Caro y el chofer murieron. Él, hasta el momento, no ha declarado qué pasó. Las autoridades están investigando.A través de un comunicado, la disquera de Ortiz, radicado en Pasadena, confirmó que el cantante estaba bien junto con su padre y desmintió la versión de que estuviera secuestrado.
La camioneta donde viajaba el joven cantante, fue interceptada por sicarios, quienes dispararon con armas de alto calibre.Mientras tanto en Nayarit, a ‘El Coyote’ y su banda, le aventaron una granada al escenario. Tres músicos de la Banda Tierra Santa resultaron heridos, dos de ellos de gravedad.
Esa violencia, que hoy se expresa tan claramente en los narcocorridos, no estaba presente en la vertiente del pasado.El corrido ha pasado varios procesos y eso se debe, según RamírezPimienta, a los acontecimientos que vive la sociedad. Este género se transformó en corrido de narcotraficantes y luego a narcocorridos.
Entre esos corridos ficticios surgieron temas como Juan charrasquiado o Porfirio Cadena.
Para Ramírez Pimienta, en la década del 30 ya se escuchaban canciones de drogas como Por morfina y cocaína y El contrabandista.El investigador señala, que en los años 50 y 60 hubo una "ausencia" de corridos de narcotráfico."Esto no quiere decir que no se hayan compuesto o grabado, pero no quedaron en la memoria colectiva", explica. Para mediados de los 70, comenzó la proliferación de corridos del narcotráfico.
Los Tigres del Norte, en 1973 con Contrabando y traición (Camelia la tejana), marcaron el renacimiento de ese género.
Razón por la cual, se puede considerar al compositor de ese tema Ángel González y a Los Tigres del Norte, como los padres del renacimiento de esa corriente musical, aunque la historia de esa pieza es "totalmente ficticia", confirma Ramírez Pimienta.
Hubo otros que también marcaron ese retorno musical como Los Huracanes del Norte y Los Cadetes de Linares.
Durante la década del 80 y 90, que coincide con una época de recesión económica en México, muchos narcotraficantes fueron convertidos en verdaderos héroes.
Uno de ellos fue Rafael Caro Quintero, uno de los narcotraficantes más famosos en la historia criminal mexicana, su nombre comenzó a aparecer en los corridos de narcotráfico.‘El narco de narcos’, como se le llamaba, fue uno de los responsables del secuestro y asesinato del agente encubierto de la Agencia Federal Antidrogas (DEA), Enrique ‘Kike’ Camarena. Investigaciones señalan a Caro Quintero junto a sus socios Miguel Ángel Félix Gallardo y Ernesto Fonseca Carrillo, como los principales autores del de rapto, tortura y muerte de Camarena en febrero de 1985. Los tres lideraban el conocido cartel de Sonora. Por ese crimen, Caro Quintero fue arrestado en abril de 1985 en Costa Rica y extraditado a México, donde fue sentenciado a 40 años por el crimen del agente. Actualmente cumple condena en una prisión de Jalisco.
Barrios y colonias de Morelia fueron representados con 106 buriles danzantes
REDACCIÓN
Las fiestas de carnaval abren una dimensión singular en la vida cotidiana de la ciudad; el vértigo citadino del tiempo presente se conjuga con la tradición de los toritos de petate que permite que lo marginal se desplace hacia el Centro; ayer, en la plaza Valladolid, más de 40 colonias de Morelia presentaron 106 toritos que deleitaron a aproximadamente 5 mil morelianos.
El ayuntamiento de Morelia organizó el Festival de Torito de Petate 2011, el cual inició a las 10 horas luego de la inauguración formal presidida por el secretario de Turismo municipal, Roberto Monroy, quien recordó que una de las instrucciones del edil capitalino Fausto Vallejo Figueroa, es la de fortalecer las tradiciones de Morelia a través de este tipo de acciones, “nuestra intención siempre ha sido que cada vez más personas se sumen a este evento, que es cien por ciento familiar”.
Monroy García detalló que este Festival se realiza desde hace 15 años y que es precisamente en esta administración municipal donde se ha fortalecido más, lo cual se nota en el número de toritos que año con año se suman a participar en tan importante evento.
Para incentivar la participación de cada uno de los integrantes de los toritos de petate, los gobiernos estatal y municipal repartieron entre los 106 competidores un recurso económico de 48 mil pesos, los cuales serán utilizados para la mejora de sus creaciones tradicionales.
Asimismo y a manera de incentivo para los concursantes, tal y como se ha realizado en años anteriores, la mejor representación del Torito de Petate se enviará a participar en un festival similar al que se realiza en la ciudad de Morelia y el cual tiene como sede Ixtapa-Zihuatanejo.
Algunas de las colonias que participaron en esta edición fueron: Manantiales, Vasco de Quiroga, Independencia, Félix Ireta, Industrial, Jacarandas, Ventura Puente, López Mateos, El Porvenir, Etnias de México, Mariano Escobedo, 20 de Noviembre, Eréndira, Tierra y Libertad, entre otras.
Y para dar muestra de sus habilidades en el baile y la creatividad de los montajes, el primer torito de petate en subir al escenario fue “Lucero del Valle”, torito invitado proveniente de Zinapécuaro, seguido por el llamado “La Hormiga” de Hacienda Tiníjaro, “El Rey del Barrio”, de la colonia Etnias de México, posteriormente se presentó el torito “El Latoso” de El Porvenir, para luego dar paso a “El Vanidoso”, de Las Flores, quienes lograron la ovación del público asistente por su extraordinaria participación.
Cada uno de los toritos es una obra artística donde sus creadores dan muestra de su imaginación y talento, al efectuar esculturas como ángeles, dragones, arañas, murciélagos, apaches, lobos, pericos, cisnes, personajes animados, entre otros.